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A pesar de los impresionantes éxitos iniciales de Israel en los ataques sin precedentes contra Irán, un fin de semana de intensos bombardeos y represalias está planteando interrogantes sobre la estrategia de salida de Israel: cómo puede poner fin a este conflicto con sus ambiciosos objetivos cumplidos.
Mientras los aviones de guerra israelíes bombardean emplazamientos militares y nucleares iraníes prácticamente sin oposición, decenas de israelíes han muerto y resultado heridos en ataques iraníes de represalia.
Mientras tanto, Estados Unidos —aunque ayuda a Israel a defenderse de los ataques con misiles iraníes— se niega por el momento a participar en el ataque a Irán, lo que obliga a Israel a replantearse lo que pueden conseguir sus operaciones militares.
“El final será diplomático, no militar”, dijo una fuente israelí a CNN, añadiendo que la esperanza israelí es ahora que su acción militar en curso “debilite la mano negociadora de Irán” en cualquier futura conversación nuclear.
Esta misma teoría, según la cual la acción militar israelí presionará a un adversario para que haga concesiones, no ha conseguido obligar a Hamas a ceder en Gaza. Sin embargo, la mera mención de negociaciones con Irán como posible resultado sugiere un cambio de opinión.
Desde el comienzo de los ataques sin precedentes contra Irán la semana pasada, Israel dejó perfectamente claros sus objetivos.
La intención, según explicó un oficial militar israelí a CNN, era eliminar permanentemente las amenazas nucleares y de misiles balísticos “existenciales” de la república islámica.
Y no se fijaría ningún plazo, insistió el oficial, para cumplir ese objetivo militar.
Pero esa ambición, que siempre dependió en gran medida de que Estados Unidos se uniera militarmente a Israel, se ha topado ahora con la realidad de la reticencia estadounidense a verse arrastrado a otra guerra en Medio Oriente.
Fuentes familiarizadas con el asunto dicen a CNN que Israel ha hablado con Estados Unidos sobre la posibilidad de que aumente su nivel de participación.
Pero el presidente Donald Trump sigue siendo reacio, al menos públicamente, a sumergir a Estados Unidos en otra guerra en Medio Oriente y ha seguido distanciándose de la violencia.
Un funcionario estadounidense dijo a CNN que Trump rechazó un plan israelí para matar al líder supremo de Irán, el ayatola Ali Jamenei, y el propio presidente insiste en que, lejos de entrar en el conflicto, está decidido a mediar para ponerle fin.
“Irán e Israel deberían hacer un trato, y harán un trato, igual que conseguí que hicieran India y Pakistán”, publicó Trump en su plataforma Truth Social el domingo, en referencia a su intervención el mes pasado durante un breve enfrentamiento entre los dos vecinos nucleares del sur de Asia por el disputado territorio de Cachemira.
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